Biblioteca Interamericana
La Biblioteca Virtual Adventista (BVA) existe para dar apoyo al sistema educativo de la División Interamericana. Sus objetivos principales son adquirir y administrar fuentes de información relevantes a los planes educativos de las escuelas e instituciones educativas de la DIA y facilitar a los usuarios el acceso a dichas fuentes. Entre los usuarios de la BVA se encuentran estudiantes de primaria hasta universidad, docentes e investigadores afiliados a instituciones adventistas.
La Biblioteca Virtual Adventista fue creada en el año 2007 como iniciativa de la Oficina de Educación de la DIA y funciona bajo el auspicio de la misma, cuya sede se encuentra en la ciudad de Miami, Florida, EE UU. La DIA, entidad que nos auspicia, opera sin fines de lucro y continúa siendo propietaria de la BVA.
Misión, Visión y Valores de la BVA
La BVA hace suya la declaración de Misión, Visión y Valores de la División Interamericana de los Adventistas del Séptimo Día.
Misión
Glorificar a Dios, y bajo la influencia del Espíritu Santo, guiar a cada creyente a una experiencia de relación personal y transformadora con Cristo, que lo capacite como discípulo para compartir el Evangelio Eterno con toda persona.
Visión
Cada miembro del cuerpo de Cristo preparado para el Reino de Dios.
Nuestros Valores
Integridad, Unidad, Respeto, Dar Gloria a Dios, Estilo de Vida, Excelencia y Humildad, Compasión Equidad y Dedicación.
Premisas de la Biblioteca Virtual Adventista
«Para que la comunicación de tu fe sea eficaz, en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros, por Cristo Jesús». —Filemón 1:6
«Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría y que obtiene la inteligencia». —Proverbios 3:13
«Compra la verdad y no la vendas, adquiere sabiduría, disciplina e inteligencia». —Proverbios 23:23
«Cada ser humano, creado a la imagen de Dios, está dotado de una facultad semejante a la del Creador: la individualidad, la facultad de pensar y hacer. Los hombres en quienes se desarrolla esta facultad son los que llevan responsabilidades, los que dirigen empresas, los que influyen sobre el carácter. La obra de la verdadera educación consiste en desarrollar esta facultad, educar a los jóvenes para que sean pensadores, y no reflectores de los pensamientos de otros hombres. En vez de restringir su estudio a lo que hombres han dicho o escrito, los estudiantes deben ser dirigidos a las fuentes de la verdad, a los vastos campos abiertos a la investigación en la naturaleza y en la revelación. Contemplen las grandes realidades del deber y del destino, y la mente se expandirá y robustecerá. En vez de debiluchos educados, las instituciones del saber debieran producir hombres fuertes para pensar y obrar, hombres que sean amos y no esclavos de las circunstancias, hombres que posean amplitud de mente, claridad de pensamiento y valor para defender sus convicciones» (La Educación, p.15).
«La verdadera educación prepara al estudiante para el gozo de servir en este mundo y para un gozo superior proporcionado por un servicio más amplio en el mundo venidero»
(La Educación, p.11).